Ir al contenido
SawaLife BETA

Viajes

Wat Rong Khun, el Templo Blanco: la obra de una vida que su creador se niega a terminar

Última revisión: 2026-07-18

Escrito por Ricardo Dos Santos

Wat Rong Khun, el Templo Blanco: la obra de una vida que su creador se niega a terminar
Photo by Luca Sammarco / Pexels

Tras el blanco deslumbrante y miles de fragmentos de espejo, un artista construye desde 1997 un manifiesto sobre el bien y el mal, y se niega a garantizar una fecha de finalización.

Un templo que no es antiguo

A diferencia de casi todos los grandes templos budistas de Tailandia, el Wat Rong Khun no tiene pedigrí histórico: su construcción comenzó en 1997, financiada y diseñada íntegramente por el artista tailandés Chalermchai Kositpipat, quien invirtió personalmente su propia fortuna en el proyecto en lugar de aceptar donaciones externas que, según él, habrían comprometido su visión artística. El resultado es un deslumbrante conjunto arquitectónico blanco, incrustado con miles de fragmentos de espejo que captan la luz, concebido como una obra de arte total más que como un lugar de culto convencional, aunque sigue siendo un templo budista consagrado y en funcionamiento.

El significado oculto del blanco y el espejo

El blanco representa la pureza de Buda, mientras que los fragmentos de espejo simbolizan su sabiduría radiante iluminando todo el universo: una elección estética y simbólica deliberada, no solo una cuestión de estilo. Cruzar el puente hacia el ubosot (sala de ordenación) principal implica pasar sobre un pequeño abismo lleno de cientos de manos esculpidas que se alzan hacia arriba, representando el deseo y el sufrimiento humano que retiene las almas en el infierno: un pasaje deliberadamente incómodo antes de alcanzar la pureza del edificio principal, donde la fotografía está estrictamente prohibida por respeto al lugar de culto activo.

Los detalles que la mayoría de visitantes con prisa se pierden

En el interior del ubosot, los murales no representan escenas budistas tradicionales, sino una llamativa mezcla de figuras de la cultura pop contemporánea —Superman, Batman, aviones estrellándose contra las torres gemelas— junto a símbolos religiosos clásicos, una reflexión del artista sobre el bien, el mal y la fragilidad del mundo moderno, actualizada periódicamente. El edificio dorado y aislado a un lado del complejo, a menudo confundido con un tesoro o una sala secundaria, son en realidad los baños públicos: el oro simboliza el cuerpo físico, contrapuesto deliberadamente al blanco espiritual del templo principal, un contraste que Chalermchai hizo explícito a propósito.

Una obra que nunca se dará oficialmente por terminada

Chalermchai Kositpipat ha declarado repetidamente que el complejo nunca estará completamente terminado en vida, y ha dispuesto que una fundación continúe el proyecto tras su muerte, siguiendo un plan maestro de nueve edificios en total. Este diseño deliberadamente inacabado, casi orgánico, distingue al Wat Rong Khun de cualquier otro monumento religioso del país: visitarlo hoy es ver una obra artística viva, no algo congelado en el tiempo.

Cuándo ir para evitar las multitudes

El templo suele abrir hacia las 8h y recibe la mayor parte de los grupos organizados entre las 10h y las 15h; llegar a la apertura o a última hora de la tarde (el recinto cierra hacia las 17:30h) permite fotografiar el puente y la fachada sin la aglomeración que dificulta el paso a mediodía. El Wat Rong Khun se combina de forma natural, en el mismo día, con el Baan Dam (Casa Negra) del artista Thawan Duchanee, unos treinta minutos al norte: un contrapunto deliberadamente oscuro al Templo Blanco, obra de otro gran nombre del arte contemporáneo tailandés.